En la actualidad vivimos tiempos difíciles e históricos, es bastante probable que en los años  venideros se recuerde todo lo que ha sucedido en el 2020 y se obtenga experiencia de ello. Aunque puede ser deprimente, la realidad es que el ser humano nunca ha dejado de luchar por su supervivencia, de hecho, esa lucha es constante.

Desde su aparición en la Tierra, el ser humano tuvo que enfrentar condiciones adversas: animales que podían ponerlo en peligro, condiciones climaticas hostiles y como no, las enfermedades. Siendo esta ultima el principal enemigo desde hacia mucho tiempo, conviene analizar como es que el ser humano ha logrado llegar hasta donde se encuentra hoy en día.

Un estudio hecho en el año 2016 por la Universidad de Ontario Occidental demostró que en animales pequeños como el Tejón Europeo perciben a los humanos como una amenaza mayor incluso que grandes carnívoros como los Osos o los Lobos. A nivel mundial, el ser humano elimina mas animales que cualquier otro gran carnívoro; debido a esto, algunos animales han aprendido a temer a nuestra especie más que a sus enemigos más comunes.

Estos hallazgos fueron publicados en el mismo año en la Behavioral Ecology, una revista científica publicada por la Universidad de Oxford por  Liana Zanette y Michael Clinchy. Zanette, que es una profesora en el Departamento de Biologia y sus colegas demostraron en un experimento que los pequeños carnívoros como los tejones europeos, los zorros y mapaches que parecen haberse acostumbrado a la presencia humana, en realidad padecen elevados niveles de miedo y estrés cuando se encuentran en lugares donde el hombre ha tomado total control.

Para llevar a cabo la comparación expusieron a un grupo de tejones euroreos en las afueras de Oxford en Reino Unido a ciertos estimulos sonoros: el sonido de osos, lobos, perros y de seres humanos, y filmaron sus respuestas con el uso de altavoces y cámaras ocultas. El resultado mostró que si bien, el sonido de carnívoros de tamaño mediano y grande como perros y osos producía los efectos normales de alerta, con el sonido de humanos entablando una conversación o leyendo partes de distintos libros, los tejones no terminaban de alimentarse por completo y redujo el tiempo que permanecían alimentándose en el exterior los tejones mas valientes.  

Así mismo, la Universidad de Victoria realizo en el año 2015 un estudio que seria publicado en la revista Science teniendo como principal representante a Chris Darimont, uno de sus profesores más destacados. Darimont y su equipo hicieron análisis en 2.125 especies de depredadores en todo el planeta abarcando entornos marinos y terrestres por igual. Los resultados indicaron que el ser humano explota las poblaciones de peces 14 veces más que los grandes depredadores marinos, incluso sin tener necesidad de alimentación.

Este comportamiento ya esta teniendo efectos en los ecosistemas pues altera el orden en distintas cadenas alimenticias al afectar a las poblaciones de carnívoros y herviboros por igual y modifica la tasa de reproducción. Con la situación actual en el mundo es bueno reconsiderar como será la nueva normalidad una vez que la pandemia sea controlada, pues cuando volvamos a una nueva normalidad el concepto de explotación sostenible será algo que deberemos tener en cuenta, algo para lo que se necesita un cambio en un contexto cultural, económico y a nivel de instituciones: estragos que de cierto modo, nos esta haciendo entender el COVID-19, gracias a la mejora medio ambiental que el planeta sufrió en estos meses de confinamiento, es un recordatorio de que nuestro lugar en este mundo no esta asegurado, sin importar la posición económica, etnia o sexo, hemos conseguido evadir a la muerte en reiteradas ocasiones desde distintas maneras, pero no por eso debemos recaer en la soberbia.