Vivimos en un mundo donde más de uno se ha planteado asi mismo que resulta mas conveniente, el ser bueno o el ser malo. Esta pregunta que parece tan ambigua y fácil de responder oculta detrás dos importantes aspectos de la personalidad: la soberbia y la humildad. Constantemente nos vemos afectados por ambas caras de la moneda, es por eso que en esta ocasión hablaremos de ello.

La soberbia

La soberbia es el exceso de confianza en uno mismo. Una sobre valoración del ser que somos y de nuestras propias cualidades, menospreciando a los demás por consiguiente. Se trata de la principal razón de los conflictos en la historia de la humanidad ya sean de carácter bélico o hasta simples riñas en un entorno pequeño.

La soberbia permite una autosatisfaccion momentánea, al sentir que podemos y a veces, logramos pasar por encima de los demás, enardeciendo nuestro ego con grandes triunfos. Es una manera de mejorar nuestro propio animo a costa de reducir el de las otras personas, pero que sin embargo no es más que una fachada para ocultar una baja autoestima y un sentimiento de inferioridad.

Humildad

En el extremo opuesto, se encuentra la humildad. Erróneamente asociada con la pobreza en más de una ocasión, se trata sin embargo del reconocimiento del valor propio, un sentido equilibrado entre conocer nuestros aptitudes y fallos, sin menospreciar nuestros triunfos pero tampoco enaltecerlos más de lo debido.

La humildad permite tener una visión más realista de la vida, puesto que al conocerse mejor a si misma, una persona es capaz de lograr con mayor eficiencia sus objetivos, ya que sabe sus alcances y limitaciones y sabe como puede superarlos.

El paso por los dos extremos

Ni todo el mundo es tan soberbio, ni todo el mundo es tan humilde. La gran mayoría de seres humanos nos encontramos en un constante punto medio que a veces se decanta por uno y otro lado, esto se debe a que somos por naturaleza, seres duales en constante cambio, empiricos y sobretodo, deseosos del triunfo. Pero debemos siempre recordar que esto es totalmente subjetivo.

Como ya se menciono, la humildad suele relacionarse con la pobreza, la escasez de recursos, y por ello es que normalmente se le evita. Aunque la analogía carece de argumentos válidos, también suele evadirse pues requiere del reconocimiento de nuestros propios fallos para poder progresar, algo que la gran mayoría no esta dispuesto a hacer, porque la soberbia va de la mano con el orgulllo.

Rechazar tus propias ideas porque entiendes que no tienes la verdad absoluta es algo que para muchos resulta difícil e incluso catalogado como humillante, pues implica aceptar también que alguien más tendrá la razón. Mentalidad que es alimentada por pensar que la vida es una carrera donde constantemente se debe ganar a los demás.

No hace falta decir que esta perspectiva de la vida esta creada de una falsa visión infundada por nuestro entorno competitivo, pues se tiene pensado que aquel con mas poder adquisitivo o influencias es más feliz, esto no siempre es así, de hecho lo que realmente hace feliz a una persona es el sentirse realizado, siendo lo anterior solo medios para llegar a esa meta. Dado que cada quien posee una opinión diferente acerca de lo que a éxito se refiere, todos podrán decir algo distinto, pero es innegable que cuanto más se aprende de lo errores y de la propia capacidad, se puede mejorar y eso nos acerca más a nuestros objetivos.