El pensar en lo que aun no ha sucedido es algo que el ser humano tiene innato desde el momento que adquiere uso de razón. El futuro siempre es incierto  y aunque tenemos  cierto control sobre las decisiones de nuestra vida lo cierto es que todo puede cambiar y transformarse en un parpadeo.

Con la llegada de la Revolución Industrial, las maquinas comenzaron a hacer acto de presencia en la vida del ser humano, facilitando algunas de las actividades que hasta ese momento eran laboriosas y pesadas, ya sea por el esfuerzo físico que requerían o por la cantidad de personal en la que se debía invertir.

La producción en todos los aspectos se multiplico al mismo tiempo que se reducían los tiempos necesarios para producir se aminoraron. Ante el crecimiento tan alto que la riqueza y la renta per capita presentaron desde 1800,  Robert Lucas, un economista estadounidense ganador del Nobel en Ciencias Economicas en 1995, dijo lo siguiente:

 Por primera vez en la historia, el nivel de vida de las masas y la gente común experimentó un crecimiento sostenido (…) Nada remotamente parecido a este comportamiento económico es señalado por los economistas clásicos, ni siquiera como una posibilidad teórica”.

No es de extrañar pues, que eclipsados por las máquinas de aquella época, las personas imaginaran como serian los avances tecnológicos en los años venideros.  A finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, se diseñaron de la mano de Jean-Marc Côté y otros artistas una serie de tarjetas postales tituladas: “En L´An 2000”, por su traducción: “En el año 2000”, sin embargo estas nunca se distribuyeron, y el único juego conocido lo adquirió Isaac Asimov, escritor y profesor de bioquímica conocido por sus obras sobre el futuro de la humanidad, quien las expondría en el año 1986 en el libro Futuredays: A Nineteenth Century Vision of the Year 2000. A continuación te presentamos algunas de estas postales, quien sabe… puede que le encuentres similitud a más de una con situaciones de la actualidad: